COMUNIDAD NEP banner

Jamas estuve tan cerca de conocerlo

Especiales 06 de septiembre de 2019 Por
De pronto, en el frío más crudo del final del invierno, mientras el hambre y el dólar a 62 tambalea las estanterías en todas las casas; una noticia de aterrizaje nos entibió el alma. La fuerza popular tiene eso creo. Ese no sé qué de la emoción que te pasa por arriba. Una avalancha de recuerdos que están siempre más vivos que nunca y son más tribales que racionales. Así que, no lo pienses, sentílo porque sucede o no. Y por suerte somos un montón de felices al mismo tiempo.

Por Matias Kraber/Periodista y escritor. 

Cuando vine a La Plata en 2003 no me costó mucho tiempo identificar para que lado se me inclinaba la cancha del corazón. No. Los dos estadios a un par de cuadras cuando entonces aterrizamos con mi hermano en 4 entre 59 y 60 justo al lado de Ipensa. Recuerdo el panadero de enfrente, un pelado llamado Walter, fanático de Estudiantes.

También el primer compañero que hice en la Facultad era de Estudiantes y se llamaba Mauro y me contó que jugó en las inferiores. La esquina bodegonera de El Colonial, justo sobre 60, era otro rincón pincha. Recuerdo las mesas apiladas de Don Francisco, el Bebe y CIA con la mirada en el televisor 29 pulgadas con partidos pincharratas con el volúmen fuerte de los geriátricos. Recuerdo sus borracheras de campeón.


Sin embargo yo siempre más tripero. Los compinches compañeros y amigos todos fueron triperos. De Amadeo Ascani a Germán y Ale. De Dano y Lucas a Gonza y Ariel cuando entré en Osecac.

Mi familia Restivo con raíz platense, bien tripera. Mi vecino Manuel con quien tenemos diálogos de balcón a balcón, un viejo lobo bohemio que anda de pantalones del club en el Banco o en el cumple de 15 de la nieta. Alguna vez escribí un texto que circuló entre hinchas en una revista partidaria que editaba Ger Ve sobre la epopeya de las palomitas de Niell. Yo frente a un televisor en mi casa un sábado inolvidable en el que inauguré un llanto de fútbol por otro club que no era el mío. O que sí, un poco sí.

foto-20diego


Pero ahora el desembarco del Diego es muy fuerte. Jamás estuve tan cerca de conocerlo. Creo que a muchos nos pasa lo mismo. Nunca estuvimos a tan pocas cuadras de darle un abrazo a éste tótem vivo del mejor fútbol de todos los tiempos.


De pronto, en el frío más crudo del final del invierno, mientras el hambre y el dólar a 62 tambalea las estanterías en todas las casas; una noticia de aterrizaje nos entibió el alma. La fuerza popular tiene eso creo. Ese no sé qué de la emoción que te pasa por arriba. Una avalancha de recuerdos que están siempre más vivos que nunca y son más tribales que racionales. Así que, no lo pienses, sentílo porque sucede o no. Y por suerte somos un montón de felices al mismo tiempo.

GIF REMERA CATALEJO

Te puede interesar