COMUNIDAD NEP banner

Camino a un Bunker Nazi en Bariloche

Especiales 23 de agosto de 2019 Por
Casi por azar, y por instinto, trepo una pequeña lomada y alcanzo el lugar. Por fin. Llama poderosamente la atención porque es cemento. Cemento. Es cemento en medio de un cuadro que sólo se nutre de picos nevados, árboles verdosos y tierra marrón clara y tierna. El cemento irrumpe, como un ruido. Por eso impacta. Estoy en el Bunker.  

Por Federico Tártara/ Periodista.  

Domingo a la mañana. Bariloche. El colectivo 20 se pierde en un camino serpenteante que culmina -tras unos 30 minutos de viaje- en el Hotel Llao Llao, construido por capitales alemanes y diseñado por Alejandro Bustillo.

La avenida más importante que abraza todo el Lago Nahuel Huapi también se llama Bustillo, y se alarga por más de 20 kilómetros hasta el Puerto Pañuelo, y más allá. 

De ahí en adelante es un pasar por uno de los mejores paisajes del mundo. Típico cuadro de los Alpes, de Baviera, pero varios niveles mejor. Picos nevados, arrayanes añosos, pequeñas cataratas de agua de deshielo, trinar de pájaros, y una brisa que lo envuelve todo. Mágico. 

Las indicaciones fueron claras y precisas. Sólo queda confiar en ese envión que permanece en el cuerpo. Siempre lo interesante de la Patagonia es sentirse dentro del lugar, del paisaje, de no tener que dirigirse necesariamente hacia la parte más alta de la montaña; sino que la panorámica perfecta y alucinante aparece en cada centímetro cuadrado. No solo visible, sino abierta a todos los sentidos: se siente la nieve, se escuchan los árboles, y se puede olfatear el olor del barro, fino y de agua clara. 

La senda se abre serena, será angosta por momentos. Larga e interminable en otros, y la espesura de la vegetación se hará insoportable. También, el distintivo del paisaje serán las elevaciones rocosas que se irán agigantando -por el contrario- a medida que vaya apareciendo el lago Nahuel Huapi. Ese espejo de agua con un azul de unas gamas que se cortan por el sol brillante patagónico que le otorga una mística única.  

Cerca esta el cerro "Llao Llao", pero queda para el otro lado. Cerca está la Isla Victoria, y muy cerquita están las cenizas de Francisco "Perito" Moreno, en la Isla Centinela. 

Bariloche Nazi 

La presencia Nazi en Bariloche es total, y no es que ha sido invisibilizada. No hay que andar con una lupa para dar con la presencia de construcciones inéditas, estancias, postas de seguridad en lugares inimaginables, miradores, muelles para hidroaviones, clínicas que no lo son, entre otros nombres y apellidos tan destacados que aparecen comprando tierras y territorios en alianza con los dirigentes conservadores locales. Lo que paso fue que no fue reconocido como Nazi, y la historia puso las cosas en su lugar. 

"Acá está toda la zona preparada. Por ejemplo lo que dinamitó el ejército. ¿Qué es eso? ¡Tiene unas vigas enormes! ¡Un subsuelo! ¡En ese lugar! También se pueden ver instalaciones secundarias, que aún se conservan.", me dijo minutos antes de salir el periodista Abel Basti.   

"La gestión de Bustillo se caracteriza por las grandes obras. El puede disponer de un gran presupuesto del que no van a disponer las gestiones siguientes. La “Compañía General de Construcciones” era de Freude, multimillonario alemán, que es considerado el hombre clave de la inteligencia Nazi en la Argentina. Esta constructora hace el “Llao Llao” durante la Presidencia de Ramón Castillo, y Alejandro Bustillo hace todo el diseño arquitectónico. En esos años los informes de inteligencia dicen que los alemanes están comprando todos los aserraderos en Bariloche y la zona para tener el monopolio de la construcción. Existe una simbiosis de negocios y algo de ideología", plantea en la charla el historiador que asegura que los últimos días de Adolf Hitler fueron en la Patagonia, más precisamente entre las estancias Inalco y San Ramón.  

WhatsApp Image 2019-08-17 at 22.01.05 (3)

Ruinas 

No hay indicaciones. Casi ninguna a lo largo de todo el camino, y sólo aparecerá un puñado de carteles algo desgastados con inscripciones talladas en madera. Y eso, ni hablar, hace que el viaje sea aún más fascinante. 

Pies embarrados deben mirar a izquierda y a derecho en varias ocasiones, y casi por azar, tomar un camino en un ta-te- ti que no sabe de guiarse en caminos que por momentos parece que van a desaparecer. Se nota el intento por colgar cintas rosas en rama de árboles que yacen desnudas en medio del camino. La naturaleza manda, y se nota mucho. 

Cuando hasta respirar cansa, cuando los pies piden por tener una única prueba más y finalmente decidir, aparece un pequeño y barroso "claro" en medio del bosque. Hay marcas de rodados de automóvil justo, ahí, tan lejos de la ruta. Raro. Girando a la izquierda se puede entender que detrás de algunos árboles tupidos estará el lago Nahuel Huapi, algo que no se puede ve todos los días, en ningún día, más sí se viene de las urbes tomadas por el smog y los bocinazos de las decenas de lineas de colectivo.

Casi por azar, y por instinto, trepo una pequeña lomada y alcanzo el lugar. Por fin. Llama poderosamente la atención porque es cemento. Cemento. Es cemento en medio de un cuadro que sólo se nutre de picos nevados, árboles verdosos y tierra marrón clara y tierna. 

El cemento irrumpe, como un ruido. Por eso impacta. Estoy en el Bunker.  

¿Quién trajo estos elementos hasta acá? ¿Cómo se construyó? ¿Como armaron estas enormes vigas de hormigón en 1945? ¿Qué existía? ¿Si fuese un hotel: porque tan alejado para que no llegue nadie? ¿Por qué hecho a prueba de bombas? En realidad a simple vista queda a las claras que es un refugio. 

Para un restaurante o un hotel: la superficie es muy reducida. Dos habitaciones. Una cocina. ¿Y el subsuelo? ¿Para qué? ¿Y en ese lugar? ¿Un subsuelo? 

Dicen quienes lo han visitado que han usado aceros de una pulgada de espesor en columnas y aceros de doce y dieciocho milímetros en los encadenados de las vigas. También hay pequeñas construcciones en la zona: dicen, también, que se conectan. ¿Cómo saberlo?  

Llama la atención que esta zona, aún no haya sido objeto de investigación por parte de la Academia siempre presente. También ya se ha establecido que el Bunker Nazi no figura en el catastro de Bariloche. 

WhatsApp Image 2019-08-17 at 22.01.05 (7)

WhatsApp Image 2019-08-17 at 22.01.05 (6)

Termina el caso. Nadie viene por aquí. Hay algunos barcos a la distancia. Por acá derecho se va para Inalco, en Villa La Angostura, que por estos días está cerrada por la nieve, el temporal y la piedra que cayó sobre la Ruta 40. También cerca, el mirador Bustillo, toda una línea de acción y de prevención.

Nuevamente las preguntas: ¿Para quién? ¿Por qué? 

Volver y caminar es repetir las secuencias. Una pareja de cuarentones, en la entrada del parque, se sacan selfies de primerísimos primeros planos desconociendo el llamado de la naturaleza, y también de la aventura, rezando -obvio- por el DIOS DEL 4G. 

GIF REMERA CATALEJO

Te puede interesar