COMUNIDAD NEP banner

"No hay caso, me cae mal y cada vez peor"

Ambiente 08 de julio de 2019 Por
Vuelve la columna de Pablo Carabelli a Diario NEP.
gustavo

Discúlpeseme una declaración tan subjetiva: tipos como Gustavo Grobocopatel me caen mal. No porque tenga más plata que yo, pues no me interesa poseer más que la necesaria para llegar a fin de mes.

A Grobocopatel lo escuché en un muy buen documental llamado “Reverdecer” (hecho allá por 2008 por jóvenes integrantes de una cooperativa cordobesa), hablando de una supuestamente exitosa “sociedad del conocimiento”, y enfatizando que los ganadores del modelo de agronegocios debían tratar de contener a los perdedores, porque si no “los perdedores se convierten en fundamentalistas”. Originalidad cero la de Grobocopatel: desde la década de 1990 nos vienen acusando de “fundamentalistas” a los que denunciamos con sobradas evidencias que los agroquímicos (o agrotóxicos) también matan seres humanos. Los productos biocidas, que aparentemente serían expresión virtuosa de esa “sociedad del conocimiento”, ultiman a muchos Homo sapiens por año en países como Argentina y Brasil,  territorios consumidores del 21% del total de venenos agrícolas que se usan en el planeta (no para alimentar al mundo, sino para engrosar las cuentas bancarias de los fabricantes de químicos).

En estos días, en relación con el preacuerdo Mercosur – Unión Europea, un entusiasta Grobocopatel declaró que “hay que permitir que haya sectores que desaparezcan, y aparezcan otros”. Poco después, frente al repudio que cosechó (merecido, aun sin hacer foco en la utilización de un verbo que en nuestro país causa escozor), el empresario aclaró que no debió hablar de “sectores” sino de “empresas”. Dudo que la primera formulación de la idea no fuera la que realmente tiene en mente Grobocopatel, y no descarto que la enmienda sólo sea muestra de “corrección política” (nadie va a negar la astucia del susodicho).

Lo que no sabía hasta hace un rato, cuando leí la magnífica nota de contratapa escrita por la insuperable Sandra Russo (publicada este sábado 6 de julio en Página 12), es que hace unos años Grobocopatel expresó: “… mis ganancias no deben por qué tener límite”. En un planeta finito, cualquier acumulación de recursos materiales debe tener límite, ya que de otro modo los efectos más probables son explotación y degradación ambiental. De hecho, la famosa “sociedad del conocimiento” a la gustan aludir muchos empresarios de fortuna es una organización socio-económica crecientemente injusta, por concentración de riquezas fabulosas en cada vez menos manos (veintiséis multimillonarios tuvieron en 2018 los mismos ingresos que tres mil novecientos millones de personas).

Por conceptos como los antedichos es que los tipos como Gustavo Grobocopatel me caen mal, y cada día peor. Me gustaría saber a cuántos otros les pasa más o menos lo mismo.

GIF REMERA CATALEJO

Te puede interesar

Boletín de noticias

Te puede interesar