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Paloma y Esther: GIAT y La Luisa, una historia de amor que superó la rivalidad  

Especiales 24 de junio de 2021 Por Federico Tártara
Un jugador de GIAT y una fanática de La Luisa, en Beruti, llevan más de 60 años de casados. Se pusieron de novios allá por finales de la década del 60, y cuando ella lo fue a buscar a la estación de trenes… él bajó con un colchón. Una historia de amor que superó la rivalidad. 
Paloma y Esther

Por Federico Tártara 


“En los superclásicos los que lo vivían más eran los hinchas, los jugadores no. Yo con toda la gente de La Luisa me lleve bien, bueno...incluso Esther es simpatizante de La Luisa”, dice Domingo "Paloma" Blandi en su casa de calle Belgrano, en Beruti, mientras hojea un álbum de fotos y recortes de diarios "La Opinión" de equipos pasados, y sentidos.


“Yo era medio botinera sin saberlo -tira Esther Arricau-, una vez estábamos en cancha de GIAT y justo Paloma va a patear un corner, y yo digo: ´Ay no ser pelota. Paloma se puso colorado´, y continúa recordando esos primeros pasos: “En GIAT se hacían unas tertulias en el reservado. Y yo fui con las chicas de Alberdi. Y él no me sacaba a bailar. Y justo ese día se tiraron sillas por un partido”.  


Más allá de los primeros traspiés, los destinos estaban sellados. “Empezamos escribiendonos y lo fui a esperar al tren. Y no te parece que se baja -en ese tiempo el tren venía con un vagón de carga- ¡con un colchón!. Y me digo: ´que acelerado este hombre´”, remata Esther, y suma risas. "Quedó para la cargada, pero justo mi vieja me encajó un colchón para Mota (Luis Blandi, centrodelantero de GIAT) que ya vivía en Beruti y estaba casado", recuerda Paloma. 


Sobre ese día, cuentan: 


Paloma: Fuimos al cine en GIAT, y la gente nos miraba. 


Esther: Nos devoraban con la vista. 


Paloma: Iba la Totona también con el novio. 


Esther: No sabían que yo era botinera. 


Se casaron el 21 de Enero de 1961, y se fueron enseguida a vivir juntos. Y desde ese entonces pasan sus días y noches en la casa sobre calle Belgrano, a pasitos de la esquina de Mitre.  

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Paloma quebrado 


“Yo no tuve la suerte de jugar cuando GIAT salió campeón de forma oficial. ¿Por qué? Porque me quebró el “Tincho” Irrazabal, de Argentino, de ahí se me terminó. Volví otra vez, pero no era lo mismo. No tenía ni 27 años. Fue alevoso. ¿Por qué lo hizo? No sé. De por sí era bravísimo, después me dijeron que a otro le había quebrado el tobillo. La lesión fue en un partido en cancha de la GIAT. A mí lo que me mató fue que yo llegué a la pelota antes que él, en el aire. Los dos levantamos la pierna, pero me calzó y me dió contra el suelo. El ruido se sintió de afuera, después me dijeron que fue como si se hubiese roto una tablita. Tibia y peroné. Mota fue corriendo y le pegó una trompada que lo planchó. Cuando me sacan de la cancha noto que Mota está al lado mío, y le digo: “volvé a la cancha”, y me contesta: “Callate que me echaron”. 4 partidos le dieron, y fue su única suspensión de su vida, jamás pegaba una patada. Así es la vida”, cuenta sobre uno de los hechos más estremecedores de su vida. 

Ese 7 de Octubre, Domingo "Paloma" Blandi, tenía tan solo 27 años y Esther estaba embarazada. El mediocampista fabriquero pudo hacer la rehabilitación en el Hospital Rawson, de CABA. 


Antes, había perdido a alguien más que especial cuando tenía tan solo 15 años. Su padre sufría de una reumatitis que lo llevó a morir apenas pasados los 50 años. “Iba mucho a Santa Fé, medio de croto, a cosechar el maíz”, dice Blandi. 


“Yo vine a los 18 años de Paso, en un equipo que se llamaba Juventud Unida. Le ganamos a GIAT, a la reserva, por goleada. Llamamos la atención nosotros, mi hermano, el Rula (José María) Navarro", rememora Blandi, mientras el sol se cuela despacito por la ventana y le ilumina media cara, y un poco de su barbijo.


El superclásico del siglo XX   

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En el año 1958 La Luisa ganó el "Campeonato de ascenso Nolo Ferreira" y ascendió de categoría, y entonces el Fabriquero se concentró en armar un buen equipo para disputarle a su clásico rival, ahora, en la máxima categoría. 


Por esos años la pasión de las hinchadas creció muchísimo, y los superclásicos pasaron a jugarse en todos los ámbitos, no solo en la cancha. Comenzaron a venir muchísimo jugadores de Capital, para los dos equipos. El fútbol ocupaba todas las charlas en Beruti: antes, durante, y despues.


Para los gastos, el Fabriquero, contaba con los inagotables fondos de la fábrica Giat y Bat; en cambio La Luisa pagaba todo de las cosechas que generaban los campos de sus dirigentes y socios activos. 


“Ese partido lo perdimos 2 a 0. No se quien fue el que avivó a uno de la comisión del club que (Ruben) Capece estaba fichado en otra liga. Fue una persona de acá, de Beruti... dijo que lo había visto él en otro club. ¡En ese tiempo!, que no había internet ni nada”, rememora Paloma sobre uno de los partidos más disputados de la historia del fútbol mundial, ya que la resolución del diferendo llevó más de seis meses. La AFA le terminó dando los puntos a La Luisa, y de esa manera quienes defendían la estrella azul terminaron perdiendo el campeonato de 1961. 


“Ellos nos ganaron bien”, cierra Paloma, recordando ese partido, pero también apuntando: “Sí GIAT le ganaba a Atlético Trenque Lauquen, eramos campeones y nos metieron el gol en el último minuto”. 


-¿Cómo eran esos años en Beruti, Paloma? 


-La verdad que fue una época bárbara acá en beruti... muy linda.  

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