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No es amor, es trabajo

Géneros 01 de mayo de 2021 Por NEP Cooperativo
Una mirada sobre las tareas domésticas en el Día de las Trabajadoras y Trabajadores. La desigualdad que persiste bajo la forma del amor.
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Foto: Sofía Baselli

Por Camila Moreno

Foto: Sofía Baselli

Hace unos años que la consigna “eso que llaman amor es trabajo no pago” ha copado los debates y las asambleas feministas. En la siguiente nota nos proponemos desandar esta frase que incomoda pero que sobre todo pone en discusión estos roles que lo único que hacen es profundizar y perpetuar la desigualdad, escudándose detrás del cariño. 

Contextualicemos, vivimos en una sociedad signada por roles de género, esto quiere decir que hay ciertas actividades y obligaciones que se nos imponen dependiendo de nuestro género. La división del trabajo no escapa a esta clasificación, mientras que a las mujeres históricamente se nos impusieron las tareas reproductivas y no remuneradas a los hombres les tocó salir al mercado laboral y realizar las tareas productivas y remuneradas. ¿Qué ingresa dentro de las tareas reproductivas? No se trata solo el hecho de gestar parir y maternar, sino que también cocinar, limpiar, cuidar niñes y adultos mayores. Tareas indispensables que garantizan el bienestar alimenticio y habitacional de quienes integran el hogar y que permiten que puedan salir al mercado estudiantil y laboral. 

En un informe realizado por la Dirección Nacional de Economía Igualdad y Género (DNEIyG) dice que más del 75% de las tareas domésticas no remuneradas son llevadas a cabo por mujeres. El 89,9% de las mujeres realizan estas tareas y le brindan en promedio 6,4 horas diarias, mientras que solo el 57,9% de los varones participan en las mismas y le dedican 3,4 horas de su día. 

A la hora de insertarse dentro del ámbito laboral remunerado, las mujeres perciben salarios 29% mas bajos que los hombres y dentro del mercado informal esta diferencia escala hasta el 35,6%. A esto hay que agregarle que la tasa de desempleo más alta dentro del país se da en las mujeres menores a 29 años. Además, al regresar a sus casas siguen siendo las encargadas de las tareas domésticas y de cuidados otorgándole en promedio unas 5,9 horas diarias de su tiempo, mientras que los hombres que se encuentran desempleados dedican 3,2 horas de su tiempo a estas actividades. 

Durante muchos años esta desigualdad se disfrazó o se escondió detrás del amor, todes recordamos con cariño a nuestras abuelas o madres realizando estas tareas. Seguramente el cariño existió, nadie dice lo contrario, lo que es importante entender es que si el feminismo ha logrado ingresar en diferentes ámbitos y discusiones de la sociedad es necesario que también lo haga en este. Tenemos que visibilizar como durante años supuestamente por amor, aunque deberíamos llamarlo mandato, muchas mujeres dejaron de lado su vida académica y profesional, porque seamos sinceros entregándole más de cinco horas diarias a estas actividades cuanto tiempo queda para crecer en otras áreas. 

Al naturalizar esto, no solo estamos dejando de lado el deseo de estas mujeres, sino que tampoco estamos contabilizando su trabajo y mucho menos combatiendo esta desigualdad. Por eso la DNEIyG calculó cual sería el aporte que realizaría el trabajo doméstico no remunerado al PBI si se pagará y resulto ser de un 15,9%, superando así a los sectores que mas aportan, industria 15,7% y comercio 15,5%. 

Estos números durante la cuarentena no disminuyeron, sino que todo lo contrario crecieron. Por eso hoy, en el día internacional de les trabajadores recordemos que aquello que durante tantos años disfrazaron de amor es trabajo esencial no remunerado y a partir de allí comencemos a transitar este arduo camino hacia la igualdad de derechos.

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