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Quito Chaintiou: “Con GIAT había rivalidad, pero después éramos amigos”  

Especiales 27 de febrero de 2021 Por NEP Cooperativo
Hubo un tiempo en donde en Beruti o se era de La Luisa o se era de GIAT, con una rivalidad que superaba límites insospechados. Apuntes de “La Luisa”, el club donde se pasaba cine, se veía la llegada a la Luna, se charlaba con Cafrune y hasta se podían comer unos chorizos hasta bien entrada la madrugada.  
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Por Federico Tártara 

FOTO: Irma Altamiranda


“Este es un pequeño paso para el hombre, pero es un gran salto para la humanidad”, dijo por radio el astronauta, Neil Armstrong, mientras daba sus primeros pasos fuera de la nave Apolo XI, ya en la superficie lunar. A miles y miles de kilómetros, un grupo de muchachos no podía separar ni por un segundo su mirada del televisor que, el cantinero Pereyra, hombre petiso y de bigotes pequeños, morocho, había instalado cerca de la barra de la Cantina de La Luisa, hacía tan sólo unos días. Era cerca de la medianoche, de un día sin sobresaltos, y el aterrizaje histórico llegaba en directo a Beruti, casi sin sorpresas. “La llegada a la Luna la vimos en vivo. Dardo Pereyra, era el cantinero, el mejor que tuvo el club. No recuerdo si estaba anunciado, se dio porque se dio. Lo recuerdo muy bien, fue un Domingo 20 de Julio a la medianoche. Otro día se veía con lluvia, y ese día se vio perfecto, así como en todo Beruti”, rememora más de cinco décadas después, Quito Chaintiou, mientras se acomoda en una reposera en su casa de Peña y Saavedra, y acaricia a su perro TON, que ya no está. 


“Dardo era muy especial, hacía de todo. Íbamos a la madrugada y te preparabas unos chorizos. Los famosos Submarinos. Había una cantina a todo trapo”, apunta. 


La familia Chaintiou era en su totalidad oriunda de Carlos Tejedor. Enrique, se vino de chico nomás, para el lado de Beruti. Primero, a uno de los campos cercanos, y luego se instaló directamente en el pueblo. 


-¿Quito por qué te hiciste de la Luisa? 


-Porque la Luisa era para gente de campo, y yo estaba en la Capilla de Maya. Veníamos en sulky a ver los partidos. Toda mi vida estuve ligado a la comisión. 


Dentro de Beruti se fueron conformando dos hindchadas claramente identificadas, y que durante la década del ´60, tuvieron su máximo esplendor. “Había rivalidad la semana antes del partido, te podes imaginas lo que era, pero después éramos todos amigos”, dice sobre esos encuentros a todo o nada, y recuerda: “Se sabía sembrar para generar recursos, y se gastaba toda la plata en traer jugadores de Buenos Aires. Eran épocas lindas, era distinto”.  

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La Luisa: fundación, primer título y los puntos 

El 1 de Octubre de 1935, nació legalmente el club social y deportivo “La Luisa”. Se eligieron los colores celestes y blancos, en barras verticales, para que la camiseta brille en toda la liga trenquelauquense. Tanto el club “Centro Sportivo Berutti”, como “Campesinos Unidos”, fueron de alguna u otra manera los antecesores de este. 

La sede fue, siempre, en San Martin 455, sobre un predio que había pertenecido la Sociedad Italiana, y donde esta hace un puñado de años funcionó la cantina y el cine. Ahora, es salón oficial donde se realizan actos y ceremonias.


Jorge “Coco” Decimavilla, José Antonio Aimar, Edgardo Verna, José Armano y familia, Enrique “Quique” Sartirana, fueron algunos de los nombres, entre tantísimos otros, que se repitieron con el paso de los años integrando distintas comisiones directivas. 


En el año 1958, el club ganó lo que sería su primer y único título. Fue el campeonato “Nolo” Ferreira, en la vieja cancha de Las Guasquitas. 


Otro momento glorioso, fue la disputa conocida como “el partido por los puntos”, que puede establecerse como el cotejo más largo de toda la historia del fútbol mundial, ya que el diferendo se extendió por cinco largos meses hasta que finalmente “La Luisa” consiguió ganar los puntos, y soplarle un campeonato a GIAT, el fabriquero.  


“Cappece era. Reclamaron por él. Era centrodelantero. Se hablaba de que estaba mal incluido. Finalmente se determinó que estaba bien inscripto, y le devolvieron los puntos a La Luisa”, cuenta Enrique.   


También, y por esta cuestión, los primeros días de Noviembre, Beruti apareció empapelado con un verso de varias estrofas que hacía alusión a que “reclamen al Papa si querían”. “El verso lo hizo Jaime Rigo, no el “caro” Cantero. Era un poco chocante. Se armó toda una historia”. 


“La Luisa tenia muy buen equipo en ese momento. Traía la mayoría de los jugadores de afuera. Cantero, era el arquero, era de acá. Gazul, era un fullback de Buenos Aires. Canciani, Bellini, eran de Buenos Aires. Scuri era de Trenque Lauquen, venia de Argentino. La delantera la mayoría porteños: Enc, Colucci, Capece, Vera y Guardia, de Juan Jose Paso. Llegaban el Domingo a la 1 AM, y paraban en el Hotel Moretti.Te podes imaginar la plata que se gastaba, pero había, y había mucho movimiento”, narra Enrique sobre esos años.  

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Cine, Cafrune y eso de no ir a GIAT 


“En ese tiempo llevabamos mercadería a Buenos Aires en el camión del “Cholo” Parras, dos veces por semana, repartiamos en las mercerías. Salíamos cargado al máximo, tipo 4 de la tarde para el barrio de Once, calle la Rioja 255, llegabamos a las 2 de la madrugada, y dejábamos la producción en un depósito”, cuenta Chantiou sobre el trabajo que tenía en ese entonces y que le permitía también poder concurrir a una de las productoras de cine más grandes del país, y así encargar películas para todo el año. “A la tarde aprovechaba y me iba a calle Lavalle, a Argentina Sono Films, ahí ya me conocían, era un comprador más. Después mandaban las latas por tren”, cuenta, y agrega: “En ese tiempo el cine era una locura, no había televisión. Se trabaja muchísimo: Jueves, Sábado, Domingo, tarde y noche. Los dos cines funcionaban a pleno, no importaban si hacía frío o lo que fuese. Los éxitos eran los de Palito Ortega, Sandro. También se pasaba el Noticiero Argentino”.  


Por esos años, Jorge Cafrune brindó un recital que fue todo un éxito en Beruti. Tocó su guitarra, y prendió su voz que recorrió nítida todo el espacio del salón social. Quito estuvo a cargo de la entrada y al final fue arreglar los números con el hombre barbado.  


-Mire le corresponde tanto por el porcentaje de las entradas...

-¿Usted la contó amigo?, lo interrumpió Cafrune. 

-Sí,sí..

-Entonces está bien, dijo Jorge, y se metió el fajo al bolsillo.  


“A la Luisa vino José Larralde, y Jorge Cafrune, Los Iracundos. En el año ´62 ocurrió un hecho trágico. Se mató la familia Cristensen en la ruta. El era un herrero y, al salir de Trenque Lauquen, le chocó un camión. Ellos vivían sobre calle Mitre. Murieron los dos chicos y la mujer, él vivió unos días y falleció. Ese día venían los Quilla Huasi”. 


Cristensen había sido Presidente del club por muchos años. 


Sobre el final Enrique, recuerda una anécdota que pinta eso de la pasión de esos años. Recuerda que -hace algunos años- estando en Mar del Plata, se cruzó con Edgardo Verna, de casualidad en la rambla. Este hombre había estado muy ligado con La Luisa. No habían intercambiado ni dos palabras, cuando Verna le tiró: “Che, decime una cosa: ¿Cómo que Coco fue a GIAT?”.  

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