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Como si fuera el patio de nuestra casa

Derechos Humanos 01 de enero de 2021 Por NEP Cooperativo
Las familias desalojadas pasaron la noche de fin de año en la Plaza San Martín. Hace 3 días que viven ahí. Nadie les da respuesta y la presencia del Estado apareció ayer con una imputación por ocupar el espacio público.
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Por Diego Tiseira

Almuerzo en la plaza. 1, 2, 5 y 6 años tienen las niñas y niños que están viviendo hace tres días en la Plaza San Martín, frente a la Municipalidad de Trenque Lauquen. Juegan alrededor del monumento, corren hasta el ombú y escalan sus raíces, se esconden en la ranura de la fuente para ver una vida que nunca va a ser color de rosa.

El largo picnic veraniego continúa para la infancia en el centro del pueblo, aunque los rostros luminosos de la medianoche del miércoles se fueron apagando de a poco. Durmieron en carpas, en fila ordenada para ganar espacio en el iglú de frío y calor, y escucharon a la mañana temprano las palmas de un policía que no encontró timbre, ni puerta para golpear o bajar de una patada.

Pasado el mediodía del jueves el sol castiga con su martillo filoso a las cabezas ya golpeadas cuando encuentra huecos entre las ramas de los pinos de la plaza. Y la mesita de platos y vasos descartables va girando por el lugar a la sombra del año nuevo. Se aguanta el calor con planes para la noche. Año nuevo como si fuera en casa, dice una voz firme. Y se sueña con una música y algún baile que levante polvareda y deje figuras desprolijas de tierra en el césped.

carpas2  (Foto Lila Magrotti Messa)

Hola buen día vengo a notificarles esta imputación tienen que firmar acá y si no firman no importa porque ya está la imputación les dejo esta copia para ustedes buenos días.

Cómo no pensar entonces en el baile de la noche, en esa revancha de luces en las caras y brindis porquesí, porque se termina este año de mierda. Un arma de alto calibre ante semejante acto de denigración, ante la falta de escrúpulos, ante la vergüenza que dan quienes acá no están, ni van a estar, y giran por otras arboledas a la sombra de los feriados.

 

¿Alguna novedad, cómo están?.

Pasa gente con bolsas de comida, ofrecen sus baños porque vivimos acá a la vuelta. ¿Alguna novedad?. El pescador de la familia tira de la caña y dice Nada. Que nos hicieron una causa. Esa es la novedad.

¿Cómo una causa?

El pescador tira la caña y pesca el papel que tiene el sello de la comisaría de trenquelauquen, una firma, y unos párrafos que hablan de leyes, y otros que hablan de libertad provisoria, un estado que aparece del modo más horrible.

 

Esta mesita acá, un tablón allá. Se piensa nuevamente en la noche de fin de año. Alguien pregunta si no traerá problemas poner un tablón en la plaza. La pregunta flota en la densidad de la tarde, hasta que alguien pincha el globo. En serio preguntas… y de la piñata salen carcajadas que tiran a la tierra el papel que era todo blanco. Florece un poco la plaza, que espera la música de la noche, un choque de vasos, como gomeras que despiden fuegos y queman almanaques, nudos en las gargantas, oficinas, imputaciones que trae un policía a las siete de la mañana.

 

La nena sale de la carpa, estira su cuerpo y se hace inmensamente larga. A la noche podrá mostrarle su nueva casa naranja a quienes todavía no la conocen.

Vienen todos, éste va a ser el patio de nuestra casa, olvidate.

Hay cambio de planes por un momento. Una expectativa que embarulla el lugar. Llamados y mensajes. Se desarma la ranchada. Hay una reunión en la Municipalidad, donde se ofrece un lugar donde pasar la noche de fin de año, y hasta que se resuelva el problema. Se acepta, inmediatamente aparece la solución en las noticias y parece que la ciudad no ofrecerá esa foto tan temida de la desigualdad cuando los bomberos toquen la sirena.

Ahora son otros círculos los que quedan como sellos en la tierra de la plaza. Cuatro casas que se levantaron a toda velocidad, y que ahora viajan en una camioneta hacia una promesa de oficina.

 

La camioneta da ahora marcha atrás hasta la plaza. Y los sellos en la tierra se vuelven a cubrir con las casas naranjas y azuladas. Nos vendieron cualquiera, se escucha la voz gastada de decepción. El lugar era un hogar para adultos mayores. Nos habían vendido otra cosa y la re creímos. Está claro que nos querían sacar de acá. Les molesta nuestro fin de año en la plaza.

El silencio se hace denso pero dura poco. Porque hay que ir a buscar unos cables y el tablón para añonuevo.

carpas

La noche abre diagonales en la plaza. Aparece gente que cruza puertas, ventanas y chimeneas. Somos un montón. Se canta el feliz cumpleaños porquesí. Hay abrazos interminables. Deseos y llantos.

Vengan, pasen. Siéntense. El murmullo toma vuelo y se hace espiral entre los pinos. Suena la música. Hay unos pasos de baile que se ríen. Hay unos labios que se miran y lloran, que tiemblan un poco y dicen No es justo.

Felizañonuevo.

Llegan algunas motitos más, se toca bocina. La nena de la carpa corre a saludar y envuelve a su pequeña primita sobre su pecho. Se quedan un ratito así y salen corriendo.

¿Te dije que tengo casa nueva?, es aquella, la naranja.

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