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Cómo se gestó el cine peronista

Especiales 04 de septiembre de 2020 Por NEP Cooperativo
El sueño del primer peronismo por construir una nueva identidad nacional , a través del cine, generando un  nuevo modelo entre el campo y la ciudad. Mujeres trasvestidas, chacareros explotados y nuevas leyes agrarias componen este nuevo paradigma que irrumpían en moderno cine nacional de los años 40. En este artículo la profesora María Sol Berretta devela la función del nuevo cine durante el gobierno de Perón.
vidalita

Por María Sol Berretta/ Profesora de Historia. 

Entre 1930 y 1943 se sucedieron en la Argentina gobiernos conservadores que ejercieron su poder a través de la represión y el fraude electoral en medio de un clima de creciente conflictividad económico y social. Al mismo tiempo, durante este periodo llamado “década infame” tuvieron lugar importantes transformaciones que generaron un gran impacto en la sociedad argentina. Mientras que las corrientes migratorias de Europa eran interrumpidas por la crisis económica de 1929/1930, el impulso al desarrollo industrial por sustitución de importaciones generaba una nueva corriente migratoria. Esta vez era la población del campo que se trasladaba a las ciudades en busca de trabajo en las nuevas industrias asentadas en la capital y el conurbano bonaerense. Este proceso dio lugar a la formación de una nueva población urbana engrosada por obreros fabriles y un nuevo sector medio dedicado a los servicios. Esta nueva sociedad dejó sus primeros rastros en el cine argentino a través de películas donde se representaba el tango como expresión popular y melodramas que narraban las dificultades de la vida en la ciudad. Tomemos en cuenta que, como espacio de recreación y sociabilización, el cine comienza a ocupar un lugar central siendo ya en la década del 30’ uno de los espectáculos más convocantes entre los trabajadores urbanos. 

En 1946 con la llegada a la presidencia del General Juan Domingo Perón se impulsaron las primeras políticas de redistribución de la riqueza que beneficiaron principalmente a los trabajadores asalariados. Estas medidas fueron acompañadas por la ampliación de derechos laborales que otorgaban, entre otros beneficios, mayor tiempo libre. Con el aumento del poder adquisitivo y del tiempo de ocio, el cine cobró una mayor centralidad atrayendo a un público cada vez más amplio. Pese a este escenario alentador, el gobierno peronista heredó de la “década infame” una industria cinematográfica que enfrentaba severos problemas y requerían de la intervención del poder estatal para su resolución. La falta de celuloide virgen necesaria para filmar películas era uno de los problemas principales que afectaban a la producción. La decisión del gobierno nacional de mantener una postura neutral ante la Segunda Guerra Mundial marcó la relación entre Argentina y Estados Unidos generando una tensión entre ambos países. Esta neutralidad fue castigada por el país del norte con la limitación en el abastecimiento de material fílmico lo que generó la caída en la cantidad de películas estrenadas. Con la llegada de Perón al poder se introdujeron nuevas políticas de protección y fomento del cine nacional. Este programa iba en sintonía con el programa nacional de industrialización impulsado por el gobierno. Se crearon leyes que otorgaban créditos para las productoras de cine, medidas que obligaban a las salas a proyectar películas nacionales al mismo tiempo que se restringía la importación y la exhibición de películas extranjeras. 

En este contexto se produjeron durante el primer gobierno peronista numerosas películas con temática criolla desde donde se construyó una imagen mítica del mundo rural exaltando los rasgos propios de este espacio. La puesta en escena del paisaje autóctono con sus bailes, su música, costumbres y comidas apelaron a la añoranza del nuevo habitante urbano que aún recordaba su vida en el campo. Los problemas relacionados con la posesión de la tierra y las inclemencias que debe atravesar el pequeño productor son temáticas recurrentes en el cine de esta época. Un ejemplo es la película Con el sudor de tu frente de 1950 que, lejos de transmitir una imagen idílica de la vida en el campo, muestra las dificultades que enfrenta el trabajador rural que tiene que buscar otras ocupaciones para subsistir. Ocupar su tiempo libre trabajando como ladrillero o en un frigorífico son algunas de las alternativas que encuentra el protagonista interpretado por Amando Bó. En este cine criollo no existió una contraposición entre el campo y la ciudad. Los conflictos se desarrollan en el interior del espacio rural y los ejes principales son las tensiones que marcan las relaciones entre los distintos estratos de una sociedad jerarquizada. Los problemas alrededor de la tenencia de la tierra, la explotación del trabajador rural, las expectativas incumplidas fueron algunos de los nudos temáticos elegidos. En este escenario, la ciudad surge como una alternativa, una vía de escape cuando el mundo rural ya no puede garantizar la subsistencia de sus habitantes. En la película La tierra será nuestra cuando Don Eusebio están a punto de perder la cosecha por sequias, sus hijos se van a vivir a la ciudad buscando mejores oportunidades en las urbes fabriles.

En Vidalita película estrenada en 1949, Mirta Legrand se hace pasar por un gaucho para complacer los deseos de su abuelo de tener un nieto varón. Cuando la protagonista muestra algunos rasgos de feminidad y sensibilidad sus parientes le recomiendan irse a vivir a la ciudad ya que “el campo es para hombres”. En esta película aparece una nueva contraposición entre el campo representando lo masculino y viril mientas la ciudad representa lo femenino y débil. Aquí, al igual que en La tierra será nuestra, nuevamente el espacio urbano se configura como un lugar de escape, una alternativa. A diferencia del cine criollo de la década del 30´ que le otorgaba a la ciudad rasgos negativo vinculados a la delincuencia y la perversión, vemos en las películas de este periodo un cambio de paradigma. El mundo rural y las nuevas urbes se construyen como espacios claramente diferenciados, pero sin establecer una oposición, si no dos alternativas posibles. 

mirta

El gobierno peronista asumió el poder en un contexto de grandes transformaciones económicas y sociales. En este marco, el cine se transformó en una herramienta a través de la cual se construyó una imagen del ser nacional capaz de homogeneizar una sociedad que aún intentaba asimilar los componentes heterogéneos que la constituían. La cultura criolla y el mundo del gaucho con sus virtudes y sus desgracias sirvió para generar un símbolo de identificación capaz de aglutinar a esta masa heterogénea. En estas películas de temáticas gauchescas y ambientaciones rurales la nueva población urbana encontró consuelo mediante el reflejo de un mundo recientemente perdido. El intento de conciliar al mundo rural con el espacio urbano fue un esfuerzo por derribar los antiguos mitos que oponían a la ciudad contra el campo. Este nuevo paradigma, que contribuyó a derribar antiguos prejuicios sostenidos por las tradicionales oligarquías, fue parte de un nuevo discurso que iba en sintonía con esta nueva etapa. 

GIF REMERA CATALEJO

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