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Mercenarios, embrutecidos y enceguecidos: el papelón de Cristina Perez

Especiales 18 de junio de 2020 Por Federico Tártara
Lejos estuvo de ser un tenso cruce. La presentadora de TV de TELEFE desconocía el artículo 17 de la Constitución Nacional. ¿Por qué actúan de esta forma tan mercenaria? ¿Hasta donde quieren llegar?
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Por Federico Tártara/Opinión. 

Estas lineas no intentan caer en el facilísmo de que hay apellidos mejores que otros, pero sí señala que hay apellidos que tienen que ver con la posesición de la riqueza histórica y otros que no. Por ejemplo en la Argentina: Pereyra Iraola, Alzaga, Unzué, Anchorena, Guerrero, Santamarina, Ortiz, Basualdo, Bosh, Lynch, Blanco Villegas, y unos cientos de cientos más que desde hace siglos y por sus posesiones siguen incidiendo fuertemente en el país, para que no haya distribución de la riqueza.

Hecha la aclaración y, la conveniente indicación de que si se lo mira del derecho o del reves, o de adelante y de atrás, en la Argentina hay lucha de clases. Claro, y el Estado intenta terciar para el lado de los que menos tienen. Y no porque sea comunista como muchos intentan indicar, sino por sentido común y lógica.

La derecha siempre ostenta su nacionalismo, ellos los verdaderos patriotas que en estos casos dura poco. Pues bien: ¿Donde está su nacionalismo si Vicentín era comprada/absorvida por los grandes jugadores del mercado de cereales: Cargill,  China National Cereals, Oil & Foodstuffs (Cofco),  Archer Daniels Midland (ADM) , Bunge, Oleaginosa Moreno (controlada por el grupo internacional Glencore, Dreyfus?

La movida del Presidente Alberto Fernandez cierra por todos lados. Una incidencia fuerte en el mercado de granos y dolares para el país que siempre los necesita. Eso beneficia a las mayorías del país. ¿Quienes se oponen? Los dueños de Vicentín que las hicieron todas: se robaron todos los créditos del Banco Nación y andaban en yate en plena cuarentena, que curioso que quien obra de una manera incumpliendo obra de la misma forma en otra situación. Ni que hablar de si nos metemos a averiguar sus multas de tránsito, seguro que las hay por miles. Como se dijo una vez "los ricos no piden permiso".

¿Quienes ayudan a los que se oponen? Juntos por el Cambio, Cambiemos, PRO, la UCR y todos los que se mandaron una gestión de gobierno que arruinó al país. Parece que hubiera que repetirlo -en estos días salen a dar indicaciones de economía- miles de despidos, records de caída de la industria, niveles de pobreza, indigencia y exclusión altísimo medidos por su propio INDEC. Seguro que en esta oración salta algún bobo que dice "pero por lo menos no mentían".

Lo de anoche

Anoche Cristina Perez intentó hacerle una pregunta al Presidente. No lo fue. Fue una opinión. Y como fue una opinión que no buscaba saber, sino dar a conocer una postura sobre Vicentín y sobre una clase rica, que no es la suya, quedó a mitad de camino. Claro, sí, se puede opinar. Y está muy bien. Pero es fundamental que se lo haga con propiedad y criterio, que es lo que todo comunicador social debe tener en tiempos de una pandemia mundial que mata seres humamanos por miles y miles.

Dijo Perez, antes los rostros inocultables de Barili y Sietecase: "Ha generado mucha preocupación en el clima de negocios el hecho de que usted pasara de decir que eran ideas locas que el Estado quisiera quedarse con las empresas a solo días después ordenar la polémica y cuestionable intervención de una empresa privada que estaba en manos de un juez su concurso, y con expropiación, una palabra que erizó la piel de todo el sector empresario. ¿Hay una chance de que haya un estadío intermedio para no llegar a esa situación que para muchos compromete las garantías del derecho a la propiedad privada establecido por la Constitución".

Alberto la mandó lisa y llanamente a leer. ¿Por qué? Porque basicamente lo que hacía Perez era una lectura errónea. La constitución, por supuesto, consagra la Propiedad Privada en su Artículo 17: "La propiedad es inviolable, y ningún habitante de la Nación puede ser privado de ella, sino en virtud de sentencia fundada en ley. La expropiación por causa de utilidad pública, debe ser calificada por ley y previamente indemnizada". Es decir, si se declara que Vicentín es importante para el destino de los argentinos, y por lo tanto se requiere la intervención del Congreso que sancione una Ley y considere una indemnización, que no será tal por las deudas que tiene la mega- empresa.

¿Cuanto que hay que explicar? Es más facil lo de Perez que palabras más, palabras menos juega en tandem con Felicitas de Pehuajo y Fantino de América "estos comunistas se van a quedar con tu auto y tu terrenito". Y el miedo, ya lo sabemos de sobra, nos enceguece y no nos deja pensar correctamente. Como lo que pasó en Brasil con Bolsonaro. Con lo que pasó con los fascismo en Europa. ¿Y con la liberación de los presos? ¿No Buscaban lo mismo? 

Volvamos. Perez no pregunta. Perez no sabe, no puede constrastar sus argumentos porque desconoce la Constitución y el Derecho. Picoteo por arriba, como pudo. Dijo lo que le dijeron que diga. Decí esto. Y la mandaron al muere, casi en cadena nacional. Con todo un país mirando, y ella quedando como una alumna que reprueba el examen en vivo y en directo. ¿Pero que pasó hoy? El fuerte cruce. ¡No señores y señoras! No fue un cruce con altura, fue una persona -si lo queremos ahicar al asunto- que sabía de lo que hablaba y otra que no. Punto y a otra cosa. Es como sí una mesa tiene 4 patas y viene alguien y dice que tiene 3. O no ve, o miente o no quiere ver.

Bueno. Hasta acá llegamos. Fin del asunto. Para que más. El periodismo en la Argentina a veces opera/aba de forma sutil y a la distancia. Con tapas, con títulos. Ahora es con descaro. En prime time casi como diciendole a un Presidente que asumió hace apenas 6 meses que es lo que tiene que hacer. Ahí esta la barbaridad en que se ha convertido. Mercenarios. Embrutecidos, enceguecidos. Empobrecidos de razón, de criterio, de acción y hasta de emotividad en el marco de una pandemia. Porque hay que decirlo bien fuerte: no todo vale en esta democracia. Hay cosas que no, lo de Perez no vale. Por más que Clarin y La Nación y una clase media cautiva y minoritaria la defiendan lo de ayer fue pasar el límite, fue terrible y sí: fue repugnante.

Y sumemos el changüí, de que su apellido es Perez. Y es una presentadora de TV. Y también duerme afuera, como todos nosotros.

GIF REMERA CATALEJO

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