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HISTORIA DE UN GARCA

Especiales 15 de junio de 2020 Por José Luis Berra
“Le pertenezco”, decía un obsecuente Gianni Lunadei a sus jefes, en Mesa de Noticias. La frase bien se podría poner en los labios de Javier González Fraga, hoy en boga por los escandalosos préstamos que otorgó el Banco Nación a la firma Vicentín pero que, a poco de hurgar –por ejemplo en Google-, nos encontraremos con un servicial empleado del poder financiero.
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“Le pertenezco”, decía un obsecuente Gianni Lunadei a sus jefes, en Mesa de Noticias. La frase bien se podría poner en los labios de Javier González Fraga, hoy en boga por los escandalosos préstamos que otorgó el Banco Nación a la firma Vicentín pero que, a poco de hurgar –por ejemplo en Google-, nos encontraremos con un servicial empleado del poder financiero. Veamos:


Mi amigo el faraón


Entre marzo y noviembre de 1988, la consultora GF Macroeconomía SA, cuyo fundador y presidente era Javier González Fraga, logró conchabo como asesora del banquero saudí Gaith Pharaon en su raid por nuestras tierras. Entre sus asesoramientos, GF intervino en la famosa construcción del hotel Hyatt. Le hizo comprar al multimillonario 27 millones de dólares en bonos (bajo la ley de conversión de deuda externa en inversión en épocas de Raúl Alfonsín) los cuales transformaron en 60 millones para hacer ese hotel. “Una operación súper rentable”, dirá el propio Javier.


Sin embargo, dice Clarín: “El proyecto se encontraba paralizado a causa de observaciones legales a la operación”. Pero quiso la casualidad que apenas asumido Menem, en 1989, a instancias del ministro Rapanelli –puesto por Bunge & Born-, se nombrara en la presidencia del Banco Central a González Fraga; quién (oh coincidencia) resolvió liberar los fondos del Banco de Crédito y Comercio Internacional (BCCI) para finalizar la obra. Contó con el inestimable respaldo del entonces secretario General de la Presidencia, Alberto Kohan.
Demás está decir que el BCCI, el banco de Pharaon, fue cerrado a mediados de 1991 por la justicia de EEUU, acusado de lavado de narcodólares, fraude y financiamiento del traficante de armas, Monzer Al Kasar, entre otras acusaciones.


Hiper y otras yerbas


Don Javier tuvo el galardón de ser dos veces presidente del Banco Central de la República Argentina. En la primera, entre julio y noviembre de 1989, tuvo un aparente triunfo en la reducción de la hiperinflación alfonsinista pero, al mismo tiempo, la depreciación del austral se multiplicaba por 4 o 5 veces. La presión sobre la moneda, a principios de 1990, terminó en una segunda hiperinflación, que el economista Jorge Born atribuye a las políticas establecidas por don Javier. Tras su segunda incursión, entre junio de 1990 y enero de 1991, nuevamente se desató un alocado incremento inflacionario que terminó dando paso, tras su renuncia, a la famosa convertibilidad.


Otra de las cucardas obtenidas por JGF en su presidencia del BCRA fue haber desmantelado en agosto de 1989, el Centro de Asuntos y Estudios Penales, creado en el BCRA, para investigar las causas penales y los delitos que se cometían en el sistema financiero. (No sé si soy claro). Este Centro había llegado a presentar 60 querellas contra bancos y según su creador, el abogado penalista David Baigún, quien estaba al frente del Centro, declaró amargamente cuando fue cerrado: “Habrá una nueva gratificación para la patria financiera y sus asesores”.


Un reptil


Al retirarse de la segunda presidencia del BCRA, Javier se dedicó a fundar su propia empresa: La Salamandra, una Pyme dedicada a la producción de dulce de leche y muzzarella de búfala, entre otros lácteos, dedicados a la exportación. Si bien estos productos se vendían en 25 países y hasta se podían ver en las góndolas de Harrods, la realidad demostraba que el emprendimiento no era tan exitoso. “Fue una etapa de crecimiento con deuda”, dirá el propio González Fraga, utilizando esos eufemismos que tanto le gustan a los empresarios. Una década después, tuvo que vender la mitad del emprendimiento a Cristina Miguens, hija de la cineasta María Luisa Bemberg, dueña de las cervecerías Quilmes, aquella a quien Perón expropió pocos meses antes de la fusiladora… (Acá veáse una guiñada de ojo).


Un año después la Miguens se hizo cargo del total de La Salamandra ante la inminente quiebra y en 2012 la empresa láctea fue comprada por Cristóbal López. Finalmente, en 2015 los trabajadores la convirtieron en una empresa recuperada.


La Gran Estafa


En la semana Santa de 1995, el banco Integrado Departamental, con sede en la localidad santafesina de Venado Tuerto, fue suspendido en sus operaciones por el Banco Central. En julio de ese año, con toda la pompa, en esa ciudad fue presentado en conferencia de prensa el “nuevo asesor para diseñar la salvación” de la institución bancaria. Era Javier González Fraga, estaba secundado a su derecha por Roberto Venancio Cataldi, el ex gerente del BID, y a su izquierda, Miguel Arduino, ex presidente del consejo de Administración. En la oportunidad, muy suelto de cuerpo, don JGF aseguró a los ahorristas: “Si aguantaron 90 días, por favor les pido que aguanten 30 días más”.


La entidad fue liquidada, 1000 millones de dólares se evaporaron, 55 mil ahorristas fueron estafados y 2300 trabajadores terminaron en la calle. (Hombres de poca fe)


Republiquita


El Banco República, propiedad de Raúl Moneta, y entre cuyos directores se encontraban Javier González Fraga y Alberto Petracchi (primo del juez de la Corte automática), era una entidad “muy particular: tenía una sola filial con muy pocos depositantes por cifras significativas cuyo principal origen eran sociedades off shore constituidas en zonas de riesgo de lavado de dinero”, según denunció en su momento Lilita Carrió. (Claro que mucho antes de que fueran socios políticos en Cambiemos).


Este banco se quedó con la privatización de los mendocinos Banco de Mendoza S.A. y Banco de Previsión Social S.A., que se fusionaron en una sola institución: el Banco de Mendoza. “Los fondos del Mendoza eran desviados al República y desde allí fueron canalizados hacia el CEI, a las empresas del Citibank y de Moneta en condiciones desfavorables, posibilitando las inversiones en medios de comunicación por más de u$s 3.000 millones”, continúa la denuncia. (Justo en el momento en que los mendocinos Vila Y Manzano comienzan a operar en medios de todo el país).


El 8 de abril de 1999 el República y el Mendoza dejaron de pagar a los ahorristas y cerraban sus puertas generando un auténtico caos en la vida comercial de la provincia. Moneta y Cía. Fueron imputados por presunto fraude al BCRA y asociación ilícita que funcionó en el ex Banco República.


Buen promedio: Casi uno por día


Durante el gobierno de Macri, tanta meritocracia de don Javito no podía caer en saco roto, así que en enero de 2017, luego de haber sido en 2016 director del Estado en Papel Prensa S.A. (te suena: dictadura, Clarin, La Nación, etc.), fue premiado como presidente del Banco de la Nación Argentina. (Antes fue candidato a vicepresidente de Ricardo Alfonsín en las elecciones de 2011).


Allí tuvo su momento memorable al otorgarle créditos a la empresa Vicentín (una de las principales aportantes de la campaña de Macri) por 300 millones de dólares. Nada más y nada menos que el 20 por ciento del disponible para créditos de la entidad bancaria estatal. Pero de los 30 días que tuvo el mes de noviembre (siempre noviembre tiene 30 días) de 2019 -cuando ya Macri había perdido la elección y a pocos días de que asumiera Alberto-, la cerealera con “estrés financiero” recibió 28 créditos por un total de algo más de 86 millones de dólares. Casi un crédito diario cuando ya hacía unos meses que había entrado en cesación de pago a la entidad. (Amigos son los amigos).


Hay más pero para no cansar, don JGF, en su momento se hizo famoso por sus declaraciones de “Le hicieron creer a un empleado medio con salario mediocre no puede comprar celulares, plasmas, autos motos o irse al exterior”, aquella otra: “Hay que ver qué tan pobres son los pobres” o la que delata su ideología neonazi: “Donde tengo el campo ofrecían 500 pesos, vino y choripanes para ir a la marcha” del 24 de marzo. Pero vimos que es mucho peor que las frases que pueda decir: El caso de Javito es el perfecto ejemplo de cuando se pone al zorro a cuidar a las ovejas.

GIF REMERA CATALEJO

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