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4 Lonkos: un documental necesario

Especiales 21 de mayo de 2020 Por NEP Cooperativo
Durante una semana estará liberado el documental 4 Lonkos dirigido por Sebastián Raúl Díaz. Tenía fecha de estreno para fines de marzo en el cine Barrio Alegre de Trenque Lauquen pero la emergencia sanitaria canceló esa posibilidad. La película rastrea la vida de 4 Lonkos: Calfucurá, Mariano Rosas, Cipriano Catriel y Vicente Pincén, sus muertes, sus trayectorias, sus resistencias, la profanación de sus tumbas y las incógnitas en torno a los restos de Pincén. En un momento donde el futuro se vuelve borroso y extraño, componer una mirada profunda de nuestras historias quizá ayude a entender mejor hacía donde ir o, al menos, hacia dónde no seguir yendo.
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- Lorenzo Cejas Pincén (fotograma de 4 LONKOS)

Por Lila Magrotti Messa

Sebastián Raúl Díaz nació el 31 de octubre de 1973, en La Plata, Provincia de Buenos Aires. A los 18 años comenzó a formarse en el Instituto de Arte Cinematográfico de Avellaneda (IDAC), donde estudió tres años. En 1999, junto con su compañero de estudios Gabriel Arregui, comenzó a materializar el largometraje Mataperros, una bizarra road movie, que se estrenó en 2001 en el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, en diferentes salas del país y del extranjero y por señales de aire y cable. 

Profundamente comprometido con la causa indígena, ha dirigido los documentales “La muralla criolla” y “4 Lonkos”, que denuncian el genocidio perpetrado por el Estado argentino durante las Campañas al Desierto. Vive en La Plata. Está casado, tiene dos hijas.

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Manteniendo las normas sanitarias que nos provee internet, reflexionamos en torno al documental como materialidad narrativa, como modo de acceder a la construcción del relato histórico, la importancia de seguir conociendo el modo en que se conformó el estado nación, la necesidad de indagar en eso que fuimos para pensar esto que estamos pudiendo o no ser.

¿Qué encontrás en el género documental, qué te permite narrar/mostrar, cómo, con qué palabras nombrarías a este modo de construir/producir material audiovisual?

El cine documental que yo ejerzo se mueve en torno al conflicto entre ganadores y perdedores, vencedores y vencidos. Es de carácter eminentemente nacional. Está libre de influencias cinematográficas ajenas pero notablemente impregnado de las múltiples lecturas y de la especulación mental producto de ellas. Pretende denunciar las atrocidades cometidas y lograr un efecto reparador. El cine documental que yo ejerzo se explica fundamentalmente por obsesiones personales en torno a la justicia, la precisión comunicativa, la rigurosidad intelectual y la más ardiente polémica. Se preocupa, además, por ser ameno, didáctico y bello estéticamente, lo que no es poco. 

El género documental me resulta la herramienta más seria, sólida y versátil para contar una historia real. En mi caso, me encanta indagar en la historia argentina de finales del siglo XIX, porque en ese momento emerge el Estado Nación como lo conocemos en la actualidad. Resulta evidente que hubo muchas injusticias en ese período de consolidación nacional y quería exponerlas en un film.

¿Cómo fue, o qué hitos y pasajes, de tu recorrido particular, te llevaron a elegir este modo de construcción de un relato histórico?

Como era un neófito en la materia, me puse a estudiar con absoluto respeto y honestidad intelectual la temática indigenista, sintiendo la responsabilidad de ponerme a la altura para debatir. Los volúmenes en mi biblioteca crecieron desmesuradamente. Las abundantes fuentes consultadas, tanto de historiadores antiguos como modernos, terminaron de formar mi opinión que ya intuía en favor de la resistencia indígena y en contra del interés de los estancieros apropiadores y del Estado genocida.

Mi primer documental, luego de tres años de preparación, resultó ser LA MURALLA CRIOLLA (INCAA, 2017), sobre la insólita construcción en la pampa argentina de la Zanja de Alsina, avance que dio como resultado las fundaciones de Puán, Guaminí, Carhué, Italó y Trenque Lauquen, hoy prósperos pueblos del oeste bonaerense. Esa película tuvo excelente repercusión a nivel nacional e internacional, lo que me confirmó en la idea de realizar una trilogía. Parte de esa primera película fue rodada en Trenque Lauquen, ciudad donde conocí al gran investigador Juan José Estévez, quien había indagado junto a Ariel Grubb en el tema de la zanja de Alsina. Juanjo participa también del segundo documental 4 LONKOS (INCAA, 2019), en el capítulo que le dedicamos al cacique Pincén, lo mismo que Lorenzo Cejas, otro vecino trenquelauquenche y descendiente del cacique Pincén.

Se puede decir que ambas películas tienen una unidad temática, ya que el genocidio a los pueblos originarios no cabe en una sola película.

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¿Qué potencia encontrás en este documental, qué te llevó a hacerlo, qué proceso particular supuso esta obra, este tipo de recorte?, ¿por qué estos 4 Lonkos? ¿qué te ayudó y qué significó palos en la rueda?

Luego de la culminación de La muralla criolla, y en virtud de todo el material bibliográfico que había incorporado para la investigación de aquella película, decidí abordar uno de los temas más invisibilizados de la Campaña del Desierto, como fue la profanación de tumbas indígenas por parte de los científicos y militares, y de su posterior exhibición como objetos de museo. Me serví de las mismas crónicas de los apropiadores de cráneos. Los relatos de Estanislao Zeballos y del Perito Moreno son muy contundentes en cuanto a las profanaciones de Calfucurá, Mariano Rosas y Cipriano Catriel.

La potencia del documental está dada por la crudeza de la trama. Estamos hablando de caciques (lonkos) que fueron profanados de sus tumbas para exhibirlos como trofeos de guerra tras una vitrina. Sin dudas la profanación de restos humanos es uno de los actos más aberrantes de la raza humana, porque es como darles una segunda muerte a los muertos. Entonces tomé ese hilo conductor y decidí incorporar cuatro lonkos (cuatro cabezas, cuatro cráneos) al film. En mapuche, Lonko significa Cabeza en el sentido de Cacique, pero yo retomo esa palabra en el sentido de Cráneo. Yo quería retratar la vida, muerte y profanación de 4 lonkos o jefes indígenas de importancia, y el cuarto lonko elegido fue Vicente Pincén, el cacique más irreductible de las pampas y el único de los cuatro que sólo pudo ser atrapado en cuatro famosas placas fotográficas. Sus restos, al desconocerse su paradero, pudieron sortear el destino de permanecer tras una vitrina.

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De la película quedaron afuera los caciques Inacayal y Orkeke. Del primero ya se había hecho una película y no quería repetir y del segundo preferí dejarlo para trabajos posteriores.

No hubo ninguna traba para construir el documental, excepto lo irremediable. En 2018 falleció Carlos Martínez Sarasola, uno de los investigadores protagonistas del film, en momentos en que estábamos montando el documental. Luego murió Osvaldo Bayer. Más tarde le siguió Luis Eduardo Pincén. Estas muertes, especialmente la de Sarasola, conmovieron al documental, porque habíamos logrado una excelente sintonía con Carlos e incluso compartía con él los primeros cortes del montaje de la película.

Llegué incluso a temer la muerte de un cuarto integrante del staff, lo que sin dudas hubiera tildado a 4 LONKOS como una película maldita.

Este documental es un entramado de diversos modos de construir archivo que viaja entre la animación, el material gráfico histórico que aún se conserva, la entrevista en profundidad con la presencia de un detalle muy particular como lo es la lectura de ciertos fragmentos durante esas entrevistas que dan más la sensación o ganas de llamarlas conversaciones y el registro documental de esos lugares históricos, ¿qué tipo de memoria particular buscaste compone al tramar de esta manera el relato?.

Tanto LA MURALLA CRIOLLA como 4 LONKOS están articuladas mediante cuatro recursos básicos. El primero, el material de archivo gráfico y fotográfico, que es escaso; el segundo, la entrevista a reconocidos especialistas (hay que ir a buscar a los mejores); el tercero, el registro documental clásico de sitios donde ocurrieron hechos significativos (tiene que ser bello) y el cuarto recurso es la animación. Carlos Escudero y Juan Carlos Camardella, dos genios de la ilustración y la animación digital, me ayudaron a lograrlo.

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El hecho de que los investigadores que aparecen en el documental lean fragmentos de Lucio Mansilla, Estanislao Zeballos o del Perito Moreno, incurre en la lógica de mostrar el documento de los mismos protagonistas. El adagio dice que a confesión de parte, relevo de pruebas.

¿Encontrás alguna potencias particular en este entramado de cine/audiovisual e historia?

En el año 2011 comencé a experimentar un cambio radical en mi carrera artística, decidí abandonar todo sueño de desarrollar proyectos de ficción, que insumían mis fuerzas y terminaban en frustración, y me dediqué al estudio concienzudo de una materia que siempre me había gustado, la historia argentina de finales del siglo XIX, donde la lucha de frontera contra el indio acaparó toda mi atención. Ávido lector desde la adolescencia, fui ocupando mi tiempo en cultivar mi afición, con el objetivo siempre presente de realizar un documental. Así pasaron los días y las noches, en un deleite completo.

Ahora, mirado a la distancia, debo decir que no me equivoqué en la elección, porque estoy haciendo lo que yo quiero y me gusta hacer.

¿Te surge algún comentario o reflexión previo a la visualización del documental, algo para decir en particular para Trenque Lauquen, para nuestra historia, una anécdota o detalle en particular?

Soy platense y conocí Trenque Lauquen en oportunidad de la investigación previa para mi primer documental LA MURALLA CRIOLLA. Me encantan los pueblos bonaerenses, pero Trenque Lauquen ya tiene una configuración de incipiente ciudad. Sin embargo, no puedo dejar de pensar en la indiferencia de los propios habitantes que ignoran su pasado. No fue el caso de Trenque Lauquen, donde el filme fue exhibido en 2018 el Cine Club Barrio Alegre y en oportunidad del Congreso de Historia de los Pueblos. Aquí todavía hay personas muy valiosas, que luchan por la memoria, verdad y justicia.   

Va mi agradecimiento a Juan José Estévez, Inés Maya, Francisco Rossi y Lorenzo Cejas, porque colaboraron conmigo cuando era un perfecto desconocido que llegaba desde La Plata para abordar la historia del surgimiento de sus pagos. Algo habrán visto en mí que los convenció llenos de entusiasmo a colaborar. Creo que no los defraudé.

Sin embargo, en algunos pueblos del este bonaerense no hubo interés por proyectar LA MURALLA CRIOLLA, pese a que la película hablaba de sus mismos orígenes. Todavía hay una mirada muy tradicionalista en aquellas poblaciones, que son refractarias a que se les muestre una historia que no es la oficial.

Es curioso, pero cuanto más indiferencia e ignorancia yo encuentre, más ganas me asaltan por refrescar en próximas producciones la memoria colectiva.

 

Link para acceder al documental: 4 LONKOS

GIF REMERA CATALEJO

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