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Acerca de Xi Jinping y las latas de alimento del PJ

Especiales 17 de abril de 2020 Por Por José Luis "pepe" Berra
En un cuadrado blanco con imponente letras rojas dice: “Asistencia de China para un futuro compartido”. A buen entendedor no hace falta el mandarín.

Por José Luis "pepe" Berra/ Periodista y Escritor. 

Hace un par de días las redes se pusieron al rojo. Una misteriosa e incomprobada frase que atribuían a Xi Jinping, escrita en riguroso mandarín (¿?) y que (según) decía algo así: “En agradecimiento al pueblo que alimentó a un muchacho pobre y campesino que hoy les quiere retribuir”, acompañaba a una bien de nuestro idioma y sacada del Martín Fierro. Venían con la ayuda de materiales médicos desde ese país. La épica de la frase se completaba con un (supuesto) diálogo entre CFK y el mencionado presidente chino, donde éste le contaba de la hambruna de su infancia como campesino pobre, seguramente en los tiempos del llamado Gran Salto Adelante liderado por Mao. La historia se completa con una juventud en las brigadas rojas y un hambre saciado por “unas latas de alimentos que le llegaron de Argentina, una donación del partido justicialista en ayuda a la resistencia del pueblo Chino”. (sic mensaje de redes).


Bien antes de adentrarnos en una breve reseña del peronismo y los chinos, quiero decir que la ayuda humanitaria China llegó luego que el presidente Alberto F. conversara con su par chino y acordaran la misma, una semana antes que esta llegara al país. Si CFK fue la intermediaria es probable (e incomprobable), pero dejar fuera de esa negociación a Alberto es ningunearlo y tratar de sacarle protagonismo en un momento que, por cierto, el presidente se muestra firme al mando del barco. Dicho esto, vayamos a lo que pude recolectar.


Recién cuatro años antes de que Mao tomara el poder, el gobierno de Farrell establece relaciones diplomáticas con China. Ya con Perón en el gobierno, en 1947 se firma el tratado de Amistad argentino – chino, donde se menciona “celebrar a la brevedad posible un tratado de Comercio y Navegación” que nunca se llegó a firmar por el inminente ascenso de Mao al poder de la República Popular China. Chiang Kai-Shek, el derrotado líder del Kuomintang, se refugia en la isla de Taiwán, desde donde preside la República China, reconocida oficialmente por la ONU.


La delegación diplomática argentina en Shangai huye despavorida ante el triunfo comunista mientras el gobierno reconoce oficialmente a su par de Taiwán concordante con las disposiciones del organismo internacional. Pero Perón es Perón. Políticamente apoya a la República China; comercialmente instruye a Antonio Cafiero para colocar el excedente de granos en la China de Mao. Será el punto de partida del comercio con la República Popular China que se continuará aún después del golpe de la Fusiladora. En general, con picos durante los gobiernos “democráticos” y bajas en las dictaduras. (Ver gráfico 1)

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Durante el exilio sucede un hecho que acercará definitivamente a Perón y Mao. La RPCh rompe con la URSS y plantea una tercera posición al mundo bipolar surgido luego de la 2º Guerra Mundial. “Ese chinito pícaro me roba las ideas”, dicen que dijo el General, que encontraba en Mao a un aliado estratégico. A partir de allí, se sucederán una serie de circunstancias y anécdotas que demuestran la buena onda entre ambos líderes. La carta de Perón a Mao en 1965 y el famoso (y nuevamente incomprobable) dicho de Mao a unos jóvenes dirigentes del PCR argentino que manifestándole su identidad maoísta, recibieron como respuesta: “¿ Y por qué no son peronistas?”.


En setiembre de 1972, al final de la dictadura de Lanusse, se “normaliza” la relación diplomática con la República Popular China, en criollo nuestro país reconoce oficialmente a la China de Mao. Poco antes de asumir Cámpora. El presidente del consejo de ministros de China, Chou En Lai, invitó a Perón a visitar la RPCh. También lo hizo el líder de Corea del Norte, Kim Il Sung, aliado de los soviéticos. Salomónicamente, don Juan Domingo envió a la gira por el este asiático a su esposa, Isabel, y evitó quedar en medio de la “interna” comunista. Al asumir Cámpora, los sectores identificados con la “tendencia revolucionaria” aspiraban a profundizar la relación con la RPCh. Se lee en El Descamisado: “Se trata de un mercado formidable para la exportación de nuestros productos, además de un proveedor potencial de alta tecnología, equipos industriales, productos terminados y cooperación científica. Y no sólo en el ámbito de la cooperación económica se debe preveer que Argentina y China acentuarán sus relaciones, puesto que el peronismo en el gobierno tendrá numerosos puntos de contacto con la política internacional china, fundamentalmente en materia de defensa de los productos básicos del Tercer Mundo contra la voracidad de las grandes potencias, la conservación de sus recursos naturales y la protección de sus aguas territoriales. Además, esos acuerdos estratégicos deben abrir el camino a un mayor intercambio en el campo de lo cultural y lo deportivo, actualmente nulo”.


Con el peronismo en el gobierno, nuevamente, comenzó a funcionar la Embajada Argentina en Beijing, se acordó la creación de agregadurías militares y se inauguró la agencia de noticias "Nueva China (Xinhua)" en Buenos Aires. Sin embargo, la disputa entre la URSS y la RPCh significaron una barrera infranqueable para profundizar los lazos económicos con ambos bandos. Aún así, el comercio con China pega un sensible salto entre 1973/1975. (Ver gráfico 2)

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Por último, habrá que decir que recién durante los gobiernos de Néstor y Cristina el comercio y los acuerdos entre ambos países toman una senda de profundización pero eso ya es otra historia.


Por lo visto – y volviendo al inicio- Xi Jinping cuando fue derrocado Perón en el ’55 tenía sólo 2 años de edad y difícilmente pudiera recordar lo que dicen que recuerda. Durante la Gran Hambruna (1958 a 1961) en épocas del Gran Salto Adelante, el peronismo estaba proscripto por lo que difícilmente hiciera alguna donación de alimentos. Recién puede tener visos de realidad durante el tercer gobierno peronista (1973 /76), cuando Xi tenía unos 20 años pero, en ese entonces, no había ni hambruna en China ni hay ningún registro de envío de ayuda alimenticia del PJ.


Y ahora sí para finalizar, creo que el verdadero mensaje del gobierno chino está un poco más abajo del que se señala. En un cuadrado blanco con imponente letras rojas dice: “Asistencia de China para un futuro compartido”. 

A buen entendedor no hace falta el mandarín.

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