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"El virus salió de la barriga de una reina”

Información General 07 de abril de 2020 Por NEP Cooperativo
El Coronavirus y las infancias. Qué sienten, qué les preocupa, qué extrañan, cómo creen que se puede terminar con la pandemia, un cuento como forma de darle lugar a esas voces diversas que nos trae la infancia, héroes y heroínas fuertes, multicolores, graciosos, con habilidades increíbles, hay un sueño al pie de cada letra. La niñez y una certeza que queda flotando a través de sus palabras: qué cerquita que estamos de ser otra humanidad si la imaginación logra ganarle terreno al espanto incluso cuando se trata de “periodismo”. Inventar otros posibles como modo de habitarlos.
portada

Por: Lila Magrotti Messa y Diego Tiseira

 

Había una vez un planeta tan, pero tan paralelo, que las personas en vez de caminar vivían flotando. Iban al jardín y a la escuela flotando, iban al almacén flotando, visitaban a sus parientes flotando, iban al trabajo flotando, hacían la tarea flotando, todo pero todo flotaba. Los cuadernos, las pelotas, los lápices, las mochilas, los libros... todo, de todo.

Las cosas en el cielo estaban bastante desacomodadas. Bah, en realidad tenían su propio orden desordenado; jamás algo se quedaba en su lugar, pero igual se podían encontrar. Eso sí, si alguien quería dejar algo en un sitio, tenía que lograr atarlo a un hilo que estaba atado a otro hilo que estaba atado a otro hilo que estaba atado a la ramita de un árbol tremendamente alto.

En este planeta llamado Aire, las personas se iban moviendo como nadando por el cielo, impulsándose con las piernas y con los brazos, andaban de acá para allá, de allá para acá, dele flotar y flotar. La mayoría de los días iban tan rápido que se chocaban y casi nunca se pedían perdón porque no tenían tiempo o porque una corriente de viento los había alejado demasiado pronto.

Cada familia vivía en una nube y el espacio entre nube y nube hacía de vereda, en la nube más grande había una plaza y una pista de patinaje, había una heladería que solo vendía helado de dos sabores que, en realidad, tenían el mismo gusto pero distinto nombre. También había una canchita y dos camas elásticas perdidas por ahí formadas por las únicas nubes que jamás largaban agua y que parecían estar hechas de chicle ya muy muy masticado.

Una mañana sucedió algo inesperado: de pronto las personas empezaron a hacerse pesadas, a tener gravedad y fueron cayendo de a poco hasta la tierra.

Entonces en ese planeta que era tan pero tan paralelo, y que de pronto se volvió tan pero tan semejante a este, nadie parecía capaz de entender lo que estaba pasando ¿por qué de pronto todo cambió? ¿qué iba a pasar con todos sus planes? ¿cómo harían para volver a la normalidad? ¿cómo iban a hacer para moverse si no podían flotar? Primero comenzaron a hacer los movimientos que conocían, pero no había caso, nadar acá no funcionaba para nada. Las panzas quedaban pegadas al piso y nada ni nadie se movían ni un centímetro. Entonces, empezaron a probar otros movimientos, hasta que vieron a unas aves que caminaban en dos patas y empezaron a imitarlas. Si, en este cuento tan pero tan paralelo las aves caminan y conocen el cielo de mirarlo nomás...

Al principio se divirtieron un rato intentando pararse, iban cayéndose para todos lados hasta que lo lograban. La verdad es que no conocían lo que era tener raspones entonces se asustaron mucho pero después empezaron a disfrutar caminando de acá para allá. Igual la emoción no duro mucho y al rato las personas ya se sentían como encerradas en un pedazo de tierra, en un lugar que era tan extraño y lejano a su rutina. Entonces se pusieron a tomar medidas con esos hilitos que ataban las cosas, iban por acá por allá, más lejos, más cerca, medían y medían, buscaban la manera de volver a sus nubes, de atravesar grandes distancias en muy poco tiempo, de llegar a sus trabajados volando, de volver a la normalidad como sea.

Mientras las personas adultas median y median y requetemedian el espacio para resolver el problema del estancamiento en el que habían quedado, les niñes empezaron a moverse por ahí: “No te vayas muy lejos” pedía un papá, “a dónde me voy a ir si acá no podemos ni movernos” dijo Fermín, y se tiró en el pasto a mirar para arriba. Pilar pasó caminando cerca y lo vio, y se acostó a mirar el cielo con él. Veían las nubes de otra manera, sentían una sensación de quietud, nada se movían, ni flotaba, ni se corrían de lugar las cosas, todo estaba tan pero tan pero tan quieto, como en pausa.

Parecía como que el tiempo había dejado de importar y el espacio empezaba a ser otra cosa, no se entendía nada de nada pero algo muy muy raro estaba pasando, “al final las nubes no iban tan rápido como creíamos, quizá éramos las personas las que íbamos demasiado rápido y no las nubes” le dijo Pilar a Fermín.

De pronto otres niñes se empezaron a acercar y se tiraron en el pasto para mirar mejor la gran novedad. Luna dibujada sin parar con la sorpresa de ver que el cuaderno se podía apoyar y podía pintar más tranquila. Juana tocaba su instrumento, estaba sentada, quieta, parecía aburrida, pero en realidad estaba profundamente concentrada.

Fermín miraba y miraba al nuevo mundo, al principio le gustó un poco pero después se dio cuenta de que tenía mucho miedo de quedar así para siempre, de no poder llegar flotando a la casa de su abuela para la hora de comer, de no poder andar más en bici esquivando las nubes con lluvia, de no ver más a su maestro, ni a su tía, ni a su mejor amiga. Estaba realmente triste y se le cayeron algunas lagrimitas, “¿qué te pasa?” le dijo Pilar, “me aburre este lugar, todo es tan, tan, tan no sé, tan quieto, no entiendo qué pasó”, respondió Fermín, entonces quienes estaban por ahí intentaron contestarle para que se sienta un poco mejor.

“Este problema lo causó un bicho que nació de un huevo” dijo Tomi, “es verdad, de un huevo negro” le aseguró Vicenzo. Fermín los miró y abrió grande los ojos “Si, es verdad, es un bicho que vive en las manos sucias pero que nació de la panza de su mamá. Es chiquito y está en todas partes” dijo Lauti y se miró las manos espantado, “este es un bichito que nació de una mamá y que ahora anda perdido” señaló Alegra.

alegra
A los costados las personas adultas seguían dando vueltas y vueltas, midiendo los pasos de un árbol a otro, la distancia de una piedrita a la otra, pensando y pensando, haciendo cuentas con calculadoras y gráficos de todo tipo, usando lupas para mirar de cerca, cerquita las cosas pero nada de nada che, la solución a tamaña situación no aparecía por ningún lado.

“Para mí que es como una mancha fea con granitos en la patas y nació en China” dijo Feli. “Para mí es un virus muy potente que se va esparciendo muy rápido entre las personas y que puede ser porque se juntó la gripe A con otro virus” comentó Luna. Paulina aseguró que para ella “un chino se comió una sopa de murciélago y ahí adentro había un virus, se lo comió y se enfermó” lo explicó así, haciendo gestitos con las manos y todo. Miguel entonces hizo así con la cabeza, le dio la razón y levantando un dedo aseguró: “Eso es cierto, esta es una enfermedad global que viene de un mercado chino”.

En eso llega Simón, escucha la charla que se está armando y dice “Esto es producto de un bichito microscópico, no es ni un objeto ni un ser vivo, o sea que no sé qué es. Se me ocurre pensar que ya tiene una vacuna y que si la usamos se va a ir”. Entonces lo escuchan y se quedan pensando, Ulises lo mira y responde que tiene razón “éste es un bicho invisible y todos se están protegiendo de él lavándose las manos con agua y jabón, sepan que este bicho salió de una baba del diablo”. Sofía se arrima a Fermín y le dice “¿te puedo decir un secreto para que estés más tranquilo?”, Fermín le dice que sí con la cabeza, acerca su oído hasta ella y escucha, “Esto es culpa de un bichito color rojo que salió de la barriga de una reina”, Fermín abre grande grande los ojos, queda tan pero tan sorprendido que no sabe qué decir, Sofía lo mira y levanta los hombros, se empiezan a reír, entonces toda la ronda le pide a Sofía que diga el secreto, ella primero se niega y después se convence y describe: “bueno, esto pasó por un bichito de color rojo que nació de la barriga de una reina”, ahora la miran con cara de no sé qué, ella levanta de nuevo los hombros y se quedan un rato en silencio.   

Feli se incorpora como puede porque todavía no entiende bien esto de estar sin flotar y asegura “yo le digo así, con cara de serio, andate feo, porque extraño ver a mi familia, ir a la escuela y a taekondo”. Lauti asegura que no hay que preocuparse tanto y que el bicho este “se va a ir con el viento que lleva bichitos”. “Para mí que se va con el calor” dice Vicenzo. “No, seguro se va a ir en la primavera” dice Luni, “No, este bicho es mañero, para mí que se va a ir cuando se pegue un buen susto” dice Benicio. Sofía mira para todos lados y dice “bueno, voy a decir otro secreto, para que este bicho se vaya de una vez y volvamos a poder volar como antes hay que chocar dos copas”, Fermín le responde que todas las copas quedaron allá arriba, en las nubes, y entonces Sofía levanta de nuevo los hombros como diciendo y bueeeno.

julia
Ya agotándose de pensar y pensar se tiran de nuevo en el pasto a mirar las nubes, la situación está durando más de lo previsto. Las personas adultas siguen y siguen buscando soluciones, ahora están trepando a los árboles, buscan una idea en las ramas más altas pero no logran encontrar nada. Eso sí, ven cosas nuevas, algunos días creen que están cerca de lograrlo, otros no saben qué era lo que buscaban, y en algunos momentos simplemente se miran los ombligos para ver si se les ocurre algo nuevo...

“Yo ya me canse, dice Vicenzo, no se puede seguir así, quiero ir a jugar al Polideportivo, ir a ver a la abuela Irma, acá pateas una pelota y apenas se mueve, y la abuela ni sé en qué parte de este planeta extraño quedó”. “Peor yo que no puedo pasear, ni andar en moto, ni en auto” dice Benicio, “Noooo peor yo, esta plaga arruinó todo, hasta mi cumpleaños” dice Simo. “Yo me siento un poco bien, -dice Antua-, por lo menos nos dimos cuenta de este patio que siempre miramos desde allá arriba”. “Yo me aburro mucho quiero ver a mis amigas y salir a flotar por ahí” dice Juana. Simo agrega “yo pensaba que todo esto era un chiste y que se iba a terminar rápido, ahora pienso que nada va a ser igual”.

En eso a Juanita se le ocurre una cosa, se para y propone “ya sé, si el superhéroe que nos pueda ayudar no existe y el bicho sí, por qué no creamos uno”.

A Iara le encanta la idea, se tira en el pasto, se concentra bien concentrada y describe “hay que hacer un SUPER E U E súper fuerte con rayos y luz que brilla en la oscuridad con un traje de muchos colores que hablaría como SUPER E U E para salvar el mundo”. Amahí piensa, piensa y dice “yo creo que el mejor personaje sería un animal, podría ser un murciélago ya que ellos tenían el virus y se supone que tienen anticuerpos, no le hace falta ningún traje especial, igual primero trataría de luchar con la palabra y decirle que enserio gracias por lo que hizo pero que tampoco quiero seguir en este lugar sin poder moverme como lo hacía antes”.

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“Para mi tiene que ser un hombre bien entrenado, con una máscara, y con una pulsera y una pelota de fútbol y guantes y tendría el poder de tirar tela de arañas, y viene con una pelota de fútbol y haría el tiro de pantera” remata Vicenzo dando patadas y brazadas en el aire para que se entienda mejor la fuerza de este poderoso personaje.

Lino comenta la necesidad de inventar “un súper Mario, que tire fuego, y que sea capaz de aplastar a este bicho, el traje tiene que ser de colores azul y rojo, con zapatitos marrones, y un buen escudo para defenderse”. “Lo que nos hace falta es una Rapunzel con pelo negro que nos salva y ya” dice Luni.

Cata asegura “tiene que ser una superheroína que se llame Superasombrosa con ropa de color rosa, una capa violeta y zapatillas del color del traje, también tendría láseres en los ojos para terminar con el virus. Mi personaje le diría que está mal que se quede acá, y yo no pueda ir al jardín porque extraño a la seño, que se vaya a su casa y que sea bueno y fin, el bicho se va”.

cata
“Yo creo que si algo nos puede salvar de esta y dejarnos volver a la vida de antes es un mono grande así y así” dice Benicio estirándose para todos lados.

Antua le responde “para mi tiene que ser un gigante así, con cabeza de sol dorado y manos de alcohol en gel y que tiene el poder de curar”. “Yo creo que tiene que ser un tiburón volador con cabeza de piraña multicolor” dice Julia muy segura.

“Noooooo, lo que hace falta acá es un alcohol en gel gigante con manos de barbijos” dice Simo y se empieza a reír fuerte de solo imaginar su personaje. A Ulises le encanta la idea entonces dice “lo mejor sería crear un alcohol en gel, que tenga todos los poderes, bola de fuego en gel, pistolas en gel, bombas nucleares en gel, vinos venenosos en gel, ametralladoras en gel y un auto en gel con varias pistolas”.

“Yo creo que tiene el pelo corto, un antifaz y una pelota en el pecho. El traje es azul y rojo. Da patadas como un rayo y cuando gana le crece de nuevo el pelo. Pienso que es muy muy fuerte” dice Lino. “Lo que necesitamos es un Vegeta y un Goku, lo toca con la mano y lo marcan, aunque no lo vean, y así se va” dice Felipe. Olivia después de pensar y pensar describe “hay que crear una chica con un traje blanco, con pinches y que pueda volar”.

lino1 Lino pone tréboles debajo de la almohada porque, asegura, el duende se los lleva y le trae la suerte para volver al campito a jugar a la pelota.
“Para mi tendría que ser como un robot de color naranja que aspira el coronavirus. Se llama RORODA Antivirus” asegura Miguel, “Yo crearía un raid naranja y verde, va de muchos colores, apretó el botón y shh se muere este bicho” explica Tomi.

“Ya sé -dice Simón- tenemos que crear un personaje que se pudiera hacer chiquitito para pelear contra el virus, se llamara microscópico y que tenga todo tipo de vacunas para curar enfermedades. El lograría destruir al coronavirus”. “Para mi tiene que ser un súper amable, color rojo y negro, con pantalón negro y los pies blancos” comenta Alegra.

Juana que estuvo mucho tiempo en silencio trabajando en la solución. Dice “yo creo que necesitamos esto: un alíen arcoíris”, entonces muestra su dibujo de cerca para que puedan verlo, de pronto todo se empieza a mezclar de nuevo y cuando abren los ojos están en pijama en sus casas de nubes, en ese planeta tan pero tan paralelo. Se levantan a contar su sueño rápido, para no olvidarlo, las personas adultas se ríen con el relato y festejan la imaginación de tan pero tan temprano.

juana
Cuando salen de sus casas ese día para ir a la escuela y al jardín se encuentran con algo increíble, una fiesta de colores en el cielo: El Raid gigante tiene puesta la capa rosa de la Superasombrosa y hace malabares con las bombas nucleares en gel. Vegeta y Goku no dan más de la risa, le sacan unos tornillos al robot RORODA Antivirus, que ahora anda un poco rengo y se desquita con el Alien Arcoiris, que está contemplando el sol de las primeras horas de la mañana. El robot ensaya una mueca diabólica y le mezcla los colores al Alien, sale corriendo como puede, perdiendo tuercas y arandelas. De repente llega a toda velocidad el tiburón volador y, para sorpresa de lo que ya podemos llamar una tribuna, aterriza en la tierra. “Vamos, vamos, que se les hace tarde, vamooo circulen, circulen que les esperan las seños y los seños” apura el gel gigante con manos de barbijo. Super Mario se ríe “¿Los seños?” pregunta un poco tentado, y se le cae una bola enorme de fuego.

Padres y madres aprietan bien fuerte las manitos de sus hijes. Algunos les tapan los ojos e intentan meterlos a los autos, subirlos a las motos o al canasto de las bicis. Pero las manitos se despegan. “La escuela puede esperar, el cielo es hoy” dice una nena mirando hacia un celular que estaba filmando todo, y le saca la lengua. Les niñes de todas las edades salen corriendo, revolean los delantales y se van hacia un parque bellísimo que nunca antes había visto nadie. “Vamos chuletaaaa” grita uno, y los puños se empiezan a cerrar, se levantan. Manos que dicen Ganamos, Ganamos. Se forma la ronda inmensa de la infancia. Alguien abre los brazos gigantes y mira al resto. De sus ojos sale el abrazo más lindo de todo el universo. “A un metro y medio por favor” suplica Sofía y se tapa la boca con el codo para no reírse. La ronda se pone seria, pero pasan unos segundos y las risitas empiezan a asomarse, primero tímidas, después un poco fuertes, hasta que se convierten en carcajadas demasiado enormes para esta hora de la mañana. ”A un metro y medio por favorrrr” repite uno haciendo el gestito de acomodar las cosas cada una en su lugar. El círculo humano alumbra al parque, se abren todos los brazos mientras siguen las risas y se toma distancia. Se abrazan con las miradas un rato larguísimo. Y siguen con los brazos así, hasta que empiezan a volar.   

 

Relato construido en base a los testimonios y dibujos de Iara, Lauti, Juana, Gino, Tiziano, Luna, Benicio, Julia, Vicenzo, Simona, Juana, Lino, Felipe, Tomás, Luna, Catalina, Antua, Olivia, Miguel, Ulises, Amahi, Sofía, Simón, Alegra, y Paulina, a quienes agradecemos de corazón su participación y sobre todo, la manera de mirar al mundo.

GIF REMERA CATALEJO

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