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El día que la ESMA casi fue demolida

Derechos Humanos 11 de febrero de 2020 Por NEP Cooperativo
Un 11 de Febrero, pero de 1998, dos Madres de Plaza de Mayo presentaron un habeas corpus justo a tiempo que luego fue el puntapié para que tiempo más tarde el decreto de Menem -que planteaba la demolición- fuese declarado inconstitucional. Conocé la historia.
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Por Héctor Rodríguez

Hace veintidós años, si no hubiese sido por el coraje y la determinación irrefrenable de dos mujeres de relación estrecha, Laura Bonaparte y Graciela Lois, quienes con sagacidad presentaron a tiempo un recurso de amparo, la ex ESMA hoy sería cualquier cosa menos lo que es y representa para el mundo: un Espacio de Memoria y un ejemplo de reflexión sobre el genocidio ocurrido en ese centro de la Marina en dictadura, valorado y visitado por cientos de miles de argentinos y extranjeros.

A principios de 1998 el entonces presidente Menem no tuvo mejor idea que firmar el decreto 8/98 publicado en el Boletín Oficial, que disponía demoler la ESMA, trasladarla a Puerto Belgrano, para luego parquizar el predio y construir un monumento a la “unión nacional”, como “símbolo de convivencia democrática y reconciliación de los argentinos.” Mientras tanto, en el Congreso se dirimía el proyecto de derogación de las leyes de punto final y obediencia debida.

Un día como hoy, 11 de febrero pero de 1998, Bonaparte y Lois, acompañadas por los abogados Antonio Cartañá (defensor del Pueblo), Alfredo Bravo y Jorge Rivas, se acercaron con decisión a la puerta de la ESMA, sobre avenida del Libertador. También lo hicieron dos camaristas, María de Conte Grand y Marta Herrera. Adentro del predio los esperaban un sinfín de policías y oficiales de la Armada. Bonaparte y Lois debieron insistir para que les permitieran recorrer todo el Casino de Oficiales, incluidos los sectores de Capucha y Capuchita.

Ocho meses más tarde el juez Ernesto Marinelli declaró inconstitucional el decreto firmado por el Poder Ejecutivo, y dejó firme la medida cautelar. La Corte Suprema ratificó la medida y en 2001. Lo demás es más cercano: el 24 de marzo de 2004 el presidente Kirchner –tras ordenar bajar los cuadros de dictadores en el Colegio Militar–, rodeado de decenas de miles de personas que allí estábamos, pidió perdón en nombre del Estado y cedió la ESMA a la Nación para convertirse en lo que es hoy. Aquella tarde de sol las rejas de la Escuela de Mecánica se abrieron por primera vez al público, mientras HIJOS depositaba los claveles rojos que habían llevado, en el piso, junto a la puerta del edificio principal.

Laura y Graciela

Sin la lucha y la militancia persistente, la que desarrolló en vida Laura Bonaparte, Madre de Línea Fundadora y quien sostuvo una historia tan dolorosa como múltiples fueron las mutilaciones que sufrió su familia (perdió tres hijos, dos yernos y su exmarido), nada hubiera sido posible. Del mismo modo la conducta de una referente en derechos humanos como Lois, integrante de Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas y esposa de Ricardo Lois, desaparecido en la ESMA en 1976. Ni siquiera se habría conservado ese centro clandestino preservando las pruebas judiciales y el derecho de las familias de las víctimas a exigir y conocer el destino de sus seres queridos.

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