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Asesinos desregulados

Derechos Humanos 19 de junio de 2019 Por
Sobre el asesinato de Verónica Maldonado y el "gatillo facilitado" por los funcionarios del Gobierno. una nota de la Comisión por los Derechos Humanos de Trenque Lauquen.
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Ocurre. Vuelve a ocurrir. 

No hay repudio que impida el eterno retorno del "gatillo fácil", del "gatillo imbécil", del "gatillo liberado".

La crónica escrita por la comunicadora popular Claudia Rafael cuenta que "ocho policías (siete que participaron del operativo más el jefe de guardia) fueron detenidos en Santiago del Estero. Uno de ellos fue claro: el cabo 1° José Abraham se confesó autor del disparo fatal en la frente de Silvia Verónica Maldonado. Declaró que disparó con el arma reglamentaria porque se le trabó la escopeta con balas de goma. El fiscal Luis de la Rúa declaró a Radio con Vos que ya desde el patrullero, con un sospechoso detenido adentro, salió una bala de plomo que impactó en el cráneo de Silvia. Que perduró algunas horas con muerte cerebral en el hospital Ramón Carrillo".

El detenido al que alude el fiscal estaba sospechado de hurtar una amoladora. O sea que por una herramienta faltante se montó un operativo demencial que terminó con la vida de una piba de 17 años, madre temprana de dos hijos (uno de 2 años de edad, otro que quedó huérfano con un mes de vida). La tropa de incapaces, facultados sin embargo para disparar "a piacere", extirparon de la faz de la Tierra una persona de hermosa sonrisa, tal como muestran a Silvia las fotos difundidas tras su asesinato. Silvia Verónica Maldonado pagó un precio carísimo por su firmeza: exigió una orden de allanamiento para dejar pasar a los uniformados dentro de su casa. No había orden de allanamiento, pero sí sobraba el plomo, igual que la soberbia: según declaró una hermana de Silvia, el cabo Abraham le reclamó "Miráme bien a la cara, yo soy el que le metió el cuetazo a tu hermana".   

Hoy es Santiago del Estero. Anteayer fue Tres de Febrero, y ayer San Miguel del Monte.  No hay repudio que los detenga. Porque los asesinos que se escudan atrás de un uniforme gozan desde 2016 de la venia del ministerio de Seguridad de la Nación. Así que rige en nuestro país el "gatillo facilitado" por la imbecilidad de funcionarios públicos que ya serían peligrosos para sus vecinos si fueran simples ciudadanos de a pie. Con los resortes del Estado en su poder, el peligro se nos vuelve exorbitante, a todos (aunque muchos se sientan a salvo). 

GIF REMERA CATALEJO

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